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martes, 30 de agosto de 2016

Paseo ornitológico por Tendilla

El pasado sábado 13 de agosto hicimos una ruta ornitológica por Tendilla a la que se apuntaron 15 personas entre niños y mayores, y en la que visitamos algunos de los lugares en los que se pueden observar aves en la zona. Visitamos a las aves en el casco urbano y en el pinar de Tendilla, único en la zona puesto que es uno de los primeros bosques artificiales de España plantado a finales del siglo XIX para sujetar la tierra después de unos desprendimientos. Se plantaron pinos albares y dando un paseo por la zona se puede ver una curiosa mezcla de plantas autóctonas y alóctonas. En cuanto a las aves que vimos, la lista es corta y muchas las vimos fugazmente, aun así el paseo fue agradable y pasamos un buen rato.


Solo queda dar las gracias a los participantes. Os esperamos en la siguiente.

Listado de aves:
Paloma bravía
Paloma torcaz
Estornino negro
Mirlo común
Golondrina común 
Avión común
Oropendola europea
Pico picapinos
Herrerillo común
Agateador europeo
Lavandera blanca
Abejaruco europeo

martes, 10 de mayo de 2016

Excursión ornitológica por Tendilla

El sábado día 7 de mayo a las 10 de la mañana nos reunimos en la plaza de Tendilla un grupo de personas interesadas por las aves para hacer un pequeño paseo por el pueblo y así conocer a nuestros vecinos alados. Aunque los servicios meteorológicos daban previsión de lluvia, no nos llovió nada e incluso el sol se dejó ver un rato haciendo que el paseo fuese bastante agradable. En total vimos aves de 20 especies diferentes, siendo la sorpresa de la mañana un solitario milano negro (Milvus migrans), que no es un ave que se dé por la zona salvo en escasas ocasiones. Aparte de ver aves enseñamos como manejar los prismáticos y las guías y los distintos ecosistemas que se pueden ver por el pueblo. Después de la ruta nos hicimos la obligada foto y nos despedimos hasta la siguiente actividad que anunciaremos en este blog.



Aves detectadas:
  • Vencejo común 
  • Avión comun
  • Golondrina comun
  • Gorrión común
  • Gorrión chillón
  • Jilguero
  • Verderón 
  • Verdecillo
  • Mirlo común
  • Abubilla
  • Oropéndola
  • Milano negro
  • Lavandera blanca
  • Estornino negro
  • Paloma bravía
  • Paloma torcaz
  • Tortola turca
  • Tortola comun
  • Ruiseñor común
  • Curruca capirotada

martes, 5 de abril de 2016

Tarde de pajareo en el Río Dulce

El pasado día 2 de Abril, tras la atareada mañana de construcción de la charca para diversos animales en Villaviciosa de Tajuña, algunos miembros del Grupo Aegithalos nos desplazamos al Parque Natural del Barranco del Río Dulce, para observar las primeras aves estivales de la temporada.

imponentes farallones calizos del barranco, donde se ubican múltiples aves

La tarde fue tornándose cada vez más nubosa tras el soleado y fresco almuerzo en el Mirador de Félix Rodríguez De La Fuente, donde la actividad de aves no fue muy intensa, a excepción de los omnipresentes buitres leonados, aviones roqueros, chovas piquirrojas y grajillas. La mayoría de los primeros estaban en sus nidos, algunos de ellos ya con sus pollos, que en algunos casos tendrían casi un mes de edad.
También tuvimos la fortuna de observar algunos ejemplares de los recién llegados vencejos reales, con su imponente tamaño en proporción a sus parientes comunes, aún por llegar en la zona.

las grajillas parecen querer dibujar un círculo sobre a la lejana fortaleza de La Torresaviñán

Posteriormente acudimos a Pelegrina, donde pudimos visitar el recientemente abierto Centro de Interpretación del Río Dulce, desde cuyo mirador pudimos detectar grandes rebaños de corzos, contando más de 15 individuos alimentándose en la zona de la vega.
Ya para completar la tarde, fuimos por toda la Hoz de Pelegrina hasta la Cascada de Gollorio, donde en pocos kilometros atravesamos, no sin zonas de vértigo y con cierta dificultad, los diferentes ambientes del entorno, con sus especies de aves asociadas:

Cascada de Gollorio, emblema natural de la Hoz de Pelegrina

Los ríos y riberas, con lavanderas cascadeñas, picogordos, chochines, trepadores azules o picos picapinos; las laderas, montes y matorrales, con escribanos montesinos, currucas cabecinegras, reyezuelos listados, cucos, abubillas; y el medio más interesante, el rupícola, con buitre leonado, chova piquirroja, vencejo real, avión roquero, roquero solitario y alimoche, este último cada vez más frecuente de observar a medida que avanzaba la tarde. Nos pudimos deleitar con una pareja de esta especie posada sobre un cantil rocoso, lo cual indicaba que estaban próximos a su zona de cría en la zona.

pareja de alimoches vigilantes en la hoz a la caída de la tarde

En definitiva, una zona en la que Félix Rodríguez De La Fuente siempre viene a la memoria y qué mejor colofón que leyendo su texto homenaje en su imborrable casa de filmaciones y trabajo en la serie “El Hombre y la Tierra”. 

Con Félix en la memoria, la de todos los que seguimos su camino de conservación de la naturaleza.

miércoles, 3 de febrero de 2016

Excursión de grupo a los embalses y la sierra de Madrid

El pasado domingo, 24 de enero, realizamos una excursión de grupo para pajarear por la zona de la Sierra de Madrid. El objetivo era primero ver anátidas y larolimícolas en los Embalses del Vellón y Santillana y luego subir al Puerto de la Morcuera para ver aves forestales y alpinas.

La mañana comenzó entretenida en un pequeño parque a las afueras de Guadalix de la Sierra, donde empezamos a sumar las primeras especies del día, entre ellas un bonito martín pescador que posó para nosotros y se dejó ver a placer. En el Embalse del Vellón nos esperaba un buen “paterío”, principalmente ánades azulones, porrones europeos y fochas, con algún pequeño grupo de ánades frisos y la primera sorpresa… un par de machos de ánades rabudos!
En las zonas forestales (encinar/quejigar/enebral) de las inmediaciones del embalse se dejaban ver y oír bandos mixtos de fringílidos formados por pinzón vulgar, jilguero, pardillo y verderón entre otros.

primeras luces del día en el embalse del Vellón (Guadalix de la Sierra)
¿cuantas especies diferentes conseguís identificar en la foto?

Aunque con menos número y variedad de anátidas, el Embalse de Santillana también deparaba alguna observación interesante. Lo que a simple vista parecían solo puntos negros y blancos sobre la lámina de agua, a través del telescopio se convertían en cormoranes, gaviotas sombría y reidora, somormujos y… otra pequeña sorpresa… zampullín cuellinegro.
El nivel de agua estaba bastante bajo en ambos embalses, dejando gran extensión de zonas de limo y playas, muy propicias para aves limícolas; no obstante, de este grupo de aves solo se pudieron añadir a la lista una avefría y un par de andarríos grandes.

Después de escrutar la lámina de agua de estos embalses nos pusimos rumbo a la montaña. Es increíble que a 24 de enero no haya ni rastro de nieve en el Puerto de la Morcuera, tan solo las altas cimas de Peñalara y Cabezas de Hierro mantienen algún resto de las escasas nevadas de este invierno más bien primaveral.

escrutando los piornales del Puerto de La Morcuera

Realizamos un agradable paseo por una zona de pinar donde se dejaron ver y oír las cuatro especies de párido que pueden verse en esta zona (carbonero común y garrapinos y herrerillo común y capuchino), verderón serrano, piquituerto, etc. En las zonas de piornal teníamos como objetivo los zorzales reales y alirrojos, que sin embargo se resisten, aunque un inesperado alcaudón meridional posa para nosotros luciendo su elegante plumaje. Ya de vuelta, atravesando una amplia extensión de piornos, muy poco movimiento de aves en general; pero cuando creíamos que nos volvíamos a casa sin tachar a los zorzales… ahí están! aparecen varios bandos de zorzales reales, alguno de los cuales se posa bastante cerca y se deja ver durante un buen rato.

uno de los zorzales reales que más aguantó y que mejor se dejo observar, aunque el contraluz dificultó el poder fotografiarle
el pico del piquituerto es un claro ejemplo de especialización y adaptación a un tipo de alimentación muy concreta, en este caso conos de coníferas

Son las seis de la tarde y el sol se esconde tras la majestuosa silueta de Peñalara. Atrás queda un buen día de pajareo “non-stop”, en buena compañía y con un buen número de especies anotado en la lista. De vuelta a casa ya planeamos las siguientes salidas ornitológicas!!!

foto de grupo en el Embalse de Santillana

miércoles, 13 de enero de 2016

Crónica viaje a Santoña

El pasado puente de diciembre, el Grupo de Anillamiento Aegithalos organizó un viaje ornitológico a las Marismas de Santoña y otras zonas cántabras aledañas.
El viaje en general se caracterizó por unas temperaturas anormalmente altas y por un continuo régimen de vientos del sur, lo que unido al cálido otoño que se está produciendo y la escasez de temporales y períodos fríos, implicó una escasez de especies más raras y norteñas en la zona, las cuales nos suscitaban el mayor interés de observación. Aún así, el viaje nos deparó numerosos momentos y avistamientos a destacar.

Sábado 5 de diciembre:
Esta jornada la dedicamos a recorrer los puntos de observación más representativos para las fechas dentro de las Marismas de Santoña.
Comenzamos nuestro recorrido frente al albergue, donde estuvimos alojados, en un espigón frente a las Marismas de La Lastra y el Canal de Boo (1), sobre el cual divisamos especies interesantes como martín pescador (Alcedo atthis), garza real (Ardea cinerea), garceta común (Egretta garzetta), zarapito real (Numenius arquata), zarapito trinador (Numenius phaeopus), archibebe común (Tringa totanus) y sobre todo, llamó la atención la cercana presencia de varios ejemplares de gavión atlántico (Larus marinus).

Ejemplares de gavión atlántico (Larus marinus), se dejaron ve a corta distancia.

Posteriormente, en Bengoa y Canal de Boo (2), pudimos observar gran cantidad de anátidas, en especial el ánade rabudo (Anas acuta), así como las primeras espátulas (Platalea leucorodia), garceta grande (Egretta alba) y otras especies de limícolas, como agachadiza común (Gallinago gallinago), archibebe claro (Tringa nebularia). Además, pudimos ver rapaces como el aguilucho lagunero occidental (Circus aeruginosus). No debe desmerecer la presencia en esta zona de otras pequeñas aves, como reyezuelo sencillo (Regulus regulus), cistícola buitrón (Cisticola juncidis) o curruca cabecinegra (Sylvia melanocephala).
Además, nos pudimos acercar al puerto de Santoña (3) para ver otras aves de interés, como el colimbo grande (Gavia immer), de los pocos invernantes específicos presentes, aunque es cierto que a gran distancia, además de zampullín cuellinegro (Podiceps nigricollis), o barnacla carinegra (Branta bernicla), esta última con un pequeño grupo de ejemplares. A esto añadir la proximidad de ejemplares de cormorán moñudo (Phalacrocorax aristotelis), claramente diferenciables de los más abundantes cormoranes grandes (Phalacrocorax carbo).

Ejemplares de zampullín cuellinegro (Podiceps nigricollis), muy abundantes por todas las áreas portuarias de Santoña.

Ya en jornada de tarde, pudimos aproximarnos al Convento de Montehano y observar todo el Canal de Hano (4) desde sus característicos espigones. No hubo mucha suerte para lo que suele ofrecer este lugar, salvo varias especies de limícolas, como andarríos chico (Actitis hypoleucos) o archibebe claro (Tringa nebularia). Se pudieron observar a mayor distancia bandos numerosos de ánade silbón (Anas penelope) y barnacla carinegra (Branta bernicla), alguna espátula (Platalea leucorodia) en vuelo y lavandera cascadeña (Motacilla cinerea). También durante unos segundos observamos los lances de pesca de dos charranes patinegros (Sterna sandvicensis), lanzándose contra el agua y con acrobacias en vuelo. Antes de abandonar esta zona, nos aproximamos a la cantera frente al convento para buscar al treparriscos, pero no hubo suerte, salvo el avistamiento de cernícalo vulgar (Falco tinnunculus).
Después nos fuimos al Escalante (5), primero a su cantera y después a su pólder. En la primera observamos avión roquero (Ptyonoprogne rupestris) y frente al mismo, en las marismas y pastizales, se divisaron espátulas (Platalea leucorodia) y cigüeñas blancas (Ciconia ciconia), entre otras limícolas y anátidas. Metros más allá, junto al Pólder de Escalante, pudimos observar halcón peregrino (Falco peregrinus) y multitud de ánades silbones (Anas penelope), pero se nos resistieron ánsares y treparriscos.
Ya para cerrar la jornada y ver atardecer, nos desplazamos a Cicero-Sollagua (6) para divisar la amplia marisma con la bajamar, siendo aquí protagonistas las limícolas, como ostrero euroasiático (Haematopus ostralegus), chorlito gris (Pluvialis squatarola), chorlitejo grande (Charadrius hiaticula), correlimos común (Calidris alpina), zarapito real (Numenius arquata), zarapito trinador (Numenius phaeopus), así como gran cantidad de ánade silbón (Anas penelope) y ánade azulón (Anas platyrhynchos). Aquí leímos varios ejemplares de zarapito real marcados con anillas de colores.

Domingo 6 de diciembre:
Este día, recorrimos diversas zonas de rías, cabos, estuarios y lagunas más interesantes de la Costa Oriental Cántabra y Bahía de Santander. 
Comenzamos el día aún en las proximidades de Santoña, visitando las Charcas del Sorbal (7), en las que sorprende la proximidad con la que se dejan observar las aves, en especial las anátidas presentes: ánade friso (Anas strepera), ánade azulón (Anas platyrhynchos), porrón europeo (Aythia ferina), porrón moñudo (Aythia fuligula), cuchara común (Anas clypeata), así como aves acuáticas como zampullín común (Tachybaptus ruficollis), gallineta común (Gallinula chloropus), focha común (Fulica atra), rascón europeo (Rallus aquaticus) o pequeñas aves como cettia ruiseñor (Cettia cetti), curruca capirotada (Sylvia atricapilla) y acentor común (Prunella modularis). No faltaron en esta zona los elegates cisnes vulgares (Cygnus olor).
Después cambiamos el “chip” y nos fuimos a la costa, para visitar el Cabo de Ajo (8), cuyas interesantes especies que suele albergar no creímos poder encontrar y así fue, salvo los omnipresentes colirrojos tizones (Phoenicurus ochruros) y bisbitas pratenses (Anthus pratensis), poco más se pudo ver. Lo mismo ocurrió con las aves marinas, exceptuando algún lejano alcatraz atlántico (Morus bassanus), gaviotas patiamarillas (Larus michahellis) y gaviotas sombrías (Larus fuscus). Lo que no pensábamos encontrarnos fue un mar bastante embravecido, con olas de de 4-5m de altura, que golpeaban con fuerza y activaban los “bufones” o “sifones”, que expulsaban agua en la proximidad del acantilado, con su peculiar y potente sonido.

El Cabo de Ajo, que sirve como atalaya para la observación de aves marinas, no nos deparó gran variedad ornitológica, pero sí un bonito espectáculo con el mar “picado”.

Las grandes olas de de 4-5m de altura, golpeaban con fuerza y activaban los “bufones” o “sifones”, que expulsaban agua en la proximidad del acantilado.

Seguidamente nos dirigimos a las praderas y campas próximas a la Playa de Langre (9), observando bandos de estorninos negros (Sturnus unicolor) y algunos de ellos estorninos pintos (Sturnus vulgaris), garzas reales (Ardea cinerea) y milanos reales (Milvus milvus). Nos acercamos a esta bella playa a observar la furia del mar y la bruma al romper las olas en la playa casi inexistente.
Nuestra próxima parada era en la punta del rostro de Pedreña (10) y sus alrededores, donde apenas encontramos excesiva actividad excepto presencia de zampullín cuellinegro (Podiceps nigricollis) y martín pescador (Alcedo atthis). Cerca del paseo de Pedreña, encontramos un nutrido grupo de limícolas haciendo múltiples zigzagueos en vuelo sobre el agua y posteriormente descansando en una superficie rocosa, compuesto por vuelvepiedras común (Arenaria interpres), correlimos común (Calidris alpina) y correlimos tridáctilo (Calidris alba).

Descansando en una superficie rocosa, vuelvepiedras común (Arenaria interpres), a la izquierda y correlimos común (Calidris alpina), a la derecha.

Ya por la tarde nos acercamos a El Astillero (11), tanto a las Marismas Blancas, como a las Marismas Negras. No pudimos dar con el porrón osculado, que suele frecuentar las primeras, pero las aves presentes eran variadas, con buenos avistamientos de cisne vulgar (Cygnus olor), porrón europeo (Aythya ferina) y aguilucho lagunero occidental (Circus aeruginosus). Además, pudimos acercarnos a la aledaña Ría de Boo, donde se observó charrán patinegro (Sterna sandvicensis), garza real (Ardea cinerea), zarapito real (Numenius arquata), andarríos chico (Actitis hypoleucos), además de algún gavión atlántico (Larus marinus). Una vez en las marismas negras, pudimos deleitarnos con las ajetreadas agujas colinegras (Limosa limosa), ánades rabudos (Anas acuta) y archibebes claros (Tringa nebularia).
Ya al final de la tarde, nos desplazamos al Pozón de la Dolores (12), donde nada más llegar pudimos observar decenas de ánsares comunes (Anser anser), entre los cuales no pudimos diferenciar ningún otro pariente de estos, presente en ocasiones. Nuestro objetivo era acercarnos a la bonita y encajada laguna y buscar el avetoro, pero la propiedad privada, presencia de perros vigilantes y su dificultad de acceso, impidió lograr nuestra meta.
Ya con el día tocando a su fin, aún tuvimos tiempo de acercarnos a las santanderinas Marismas de Alday (13), en las cuales, al llegar, observamos un grupo de avefrías europeas (Vanellus vanellus), que se ocultó rápidamente tras una linde de arbustos. Aquí pudimos ver varias anátidas a corta distancia, como el cuchara común (Anas clypeata) y ya sin mucha luz, pudimos ver un aguilucho lagunero occidental (Circus aeruginosus), volando junto a un busardo ratonero (Buteo buteo), que se posó en un poste y al cual pudimos analizar su extraño patrón de colorido del plumaje, anormalmente claro y con manchas marrones de peculiar distribución.

Lunes 7 de diciembre:
Nos propusimos este día ampliar el espectro y tipología de aves observables y emprendimos rumbo hacia el centro-occidente cántabro, para acudir primeramente al Monumento Natural de las Sequoias del Monte Cabezón (21), cerca de Cabezón de la Sal y Comillas, peculiar formación boscosa de 2,5 ha. y 848 pies de Secuoya Roja o de California (Sequoia sempervirens), plantada en la década de los 40, con fines experimentales. Aquí nuestro objetivo fue el picamaderos negro, pero nos tuvimos que conformar con pito real (Picus viridis), pico picapinos (Dendrocopos major), lúgano (Carduelis spinus), carbonero garrapinos (Parus atter) y herrerillo capuchino (Lophophanes cristatus), especies típicas de bosques de coníferas éstas últimas.

El llamativo lugar del Monumento Natural de las Sequoias del Monte Cabezón, con ejemplares de gran altura y porte, paraíso de las aves forestales

Luego emprendimos marcha hacia el cercano Parque Natural del Saja-Besaya, más concretamente al Robledal-Hayedo de Ucieda o monte del mismo nombre (22). Aquí iniciamos la ruta del “Haya Corva”, de 13 km de longitud, impresionantes y densos bosques con amplias vistas de los Picos de Europa Orientales. Se alternaban zonas mixtas de robles y hayas con masas monoespecíficas de ambas, en las que los acebos y otros ejemplares arbóreos de gran porte llamaban la atención, unido al todavía llamativo color otoñal en muchas áreas.
Nuestro objetivo era el de observar aves forestales, con especial atención al picamaderos negro y al pico mediano, observados con cierta frecuencia en la zona. Finalmente se resistieron a aparecer, pero algunos bandos mixtos esporádicos nos depararon observaciones de especies como carbonero palustre (Poecile palustris) o camachuelo común (Phyrrula phyrrula), acompañados por otros páridos, trepador azul (Sitta europaea) o agateador común (Certhia brachydactyla). También pudieron se pudieron observar rapaces como buitre leonado (Gyps fulvus) o águila real (Aquila chrysaetos).

Aspecto de las extensas masas mixtas de roble y haya con su espectacular colorido.

Como aún nos quedaba jornada, decidimos acercarnos a la Ría de la Rabia (23) y a la Playa de Oyambre (24), dentro del Parque Natural del mismo nombre. Pocas observaciones en la zona de la ría, exceptuando andarríos chico (Actitis hypoleucos), zarapito real (Numenius arquata), archibebe claro (Tringa nebularia) y bandos de garcilla bueyera  (Bubulcus ibis), desplazándose estas últimas a un dormidero en el cercano campo de golf. 
Además, desde la Playa de Oyambre, aparte de las tarabillas europeas (Saxicola rubicola) cerca de las dunas, pudimos observar un bando de anátidas en el mar, las cuales no logramos determinar por factores de visibilidad, lejanía a la costa y estado de la mar.

Martes 8 de diciembre:
Nuestro último día de puente, decidimos aprovechar la mañana y el cambio de tiempo que se preveía al final de la misma, por nuevas zonas de las Marismas de Santoña, en la que el ambiente más fresco y algo de lluvia, romperían la monotonía de días anteriores.
Saliendo del albergue, pudimos observar el imponente vuelo de cuatro cisnes vulgares (Cygnus olor). Comenzamos en el cercano Observatorio de La Arenilla (31), en el que a pesar de no poder entrar, pudimos observar plácidamente varias especies de limícolas, zarapito real (Numenius arquata), archibebe claro (Tringa nebularia), chorlitejo grande (Charadrius hiaticula), o vuelvepiedras común (Arenaria interpres). Además, se dejaron ver garcetas comunes (Egretta garzetta), garzas reales (Ardea cinerea) y lo mejor de todo, un halcón peregrino (Falco peregrinus), en una torreta eléctrica, donde estaba plácidamente cuidando su plumaje y dormitando.

Amanecer en las templadas mañanas junto al albergue donde nos alojamos.

Posteriormente, acudimos a Gandarias y la Marisma de La Saca (32), donde se observaron dos ejemplares de morito común (Plegadis falcinellus), moviéndose por distintos puntos de la zona, así como los raros zampullines cuellirrojos (Podiceps auritus), al menos dos ejemplares, distinguibles por el mayor contraste entre tonos claros y oscuros de cabeza y cuello, respecto a su pariente cercano, el también presente zampullín cuellinegro (Podiceps nigricollis), mucho más “sucio”. También observamos alguna espátula común (Platalea leucorodia), andarríos chico (Actitis hypoleucos), ánade silbón (Anas penelope), cerceta común (Anas crecca) y cigüeña blanca (Ciconia ciconia).
La lluvia hizo amago aquí de estropear la mañana, pero fue efímero, ya que pudimos proseguir nuestro itinerario hasta el Puerto de Colindres (33), donde se pudo observar desde muy cerca un colimbo grande (Gavia immer), al que luego se unió otro ejemplar. Además, en el fango junto a Treto, merodeaba un gran bando de agujas colinegras (Limosa limosa), con su búsqueda de alimento en modo “máquina de coser”, una de ellas marcada con anilla de color. Más alejada de éstas, se observó a distancia un ejemplar de águila pescadora (Pandion haliaetus), que posteriormente fue volando más cerca de nuestra posición. También a lo lejos se observaban bandos numerosos de ánade silbón (Anas penelope).
Después nos desplazamos a las bellas zonas de la Playa del Regatón (34), junto al Puntal de Laredo, donde aparte de las espléndidas vistas de la Ría de Santoña, pudimos ver, a larga distancia, bandos de barnacla carinegra (Branta bernicla), gavión atlántico (Larus marinus) y numerosos charranes patinegros (Sterna sandvicensis), en sus curiosos posaderos de las boyas. Junto a las dunas, también cantaban currucas cabecinegras (Sylvia melanocephala) y reyezuelos listados (Regulus ignicapilla).
Por último, finalizamos la mañana en la extensa playa de la Salvé de Laredo (35), donde lo más llamativo fue la presencia en el mar frente a nuestra posición de dos colimbos grandes (Gavia immer), que no paraban de zambullirse en el agua.

En resumen, unos días sin avistamientos excepcionales, pero con más de 100 especies vistas u oídas, buen ambiente, visitando lugares de gran belleza, con intercambio de experiencias entre los presentes, un buen compadreo fuera del campo, algún torneo de ping pong, salidas nocturnas por Santoña y en definitiva con ganas de repetir en una próxima ocasión.

martes, 28 de abril de 2015

Excursión a la Mancha Húmeda

El pasado día 18 de abril, cuatro de los miembros de nuestro grupo partimos hacia “La Mancha Húmeda” para disfrutar de un gran día de pajareo.

la "Mancha Húmeda" es una de las zonas con mayor atractivo ornitológico de España

Hacia las 10 de la mañana llegábamos a las lagunas de Lillo donde nos recibían con sus acrobáticos vuelos las pagazas piconegras. Aparecían también los primeros aguiluchos laguneros, que nos acompañarían ya durante el resto del día, y los inquietos correlimos menudos. Sin limitar la observación a los humedales, en sus alrededores pudimos encontrar trigueros, collalba rubia y gris, alondras, cuervos, rabilargos y un largo etcétera.

el omnipresente triguero, cuyo constante canto es uno de los sonidos de la primavera

Nuestra siguiente parada fue la laguna “La Larga” en Villacañas. Aquí aparecerían los primeros flamencos, que nos deleitarían con su espectacular vuelo. Además, patos cuchara, ánade real y patos colorados. Por las orillas encontramos varias especies de limícolas entre las cuales nos llamó la atención un precioso macho de combatiente que ya mudaba su plumaje para la época de cría. La banda sonora de esta laguna la pusieron las abubillas y los abejarucos. Una sorpresa nos esperaba en una laguna aledaña ya que avistamos un par de ejemplares de cerceta carretona, que por estas fechas ya suelen haber abandonado nuestras latitudes.

archibebe común

flamencos en vuelo

De camino a Villafranca de los Caballeros hicimos dos paradas en las lagunas de Tirez y Peñahueca. En ninguna de las dos avistamos gran cosa, pero en el camino que conducía a la laguna de Peñahueca nos encontramos dos sorpresas. La primera fue un solitario ejemplar de avutarda que nos deleitó con su pesado vuelo. La segunda la encontrábamos a la entrada a la laguna: llamaron nuestra atención dos pequeños pajarillos que se hallaban posados sobre los matorrales. Cuál fue nuestra sorpresa cuando al enfocar con nuestros prismáticos nos dimos cuenta de que se trataba de ¡dos machos de tarabilla norteña! Decidimos que sólo por poder disfrutar de estas dos especies, ya había merecido la pena hacer esta parada.

pajareros en busca de nuevas especies que apuntar en su libreta de campo

Ya en Villafranca de los Caballeros se levanto un viento fuerte que no paró en el resto del día. En la laguna Grande pudimos disfrutar de varias especies entre las que encontramos las fochas, somormujo lavanco, cormorán y pato colorado. Decidimos que la parada de la comida la haríamos en la laguna Chica y allí que nos fuimos con nuestros bocatas. Dentro del observatorio que allí se encuentra pudimos disfrutar de nuevo de los patos colorados y del precioso vuelo de la garza imperial. Pero la mayor sorpresa fue cuando, bocadillo en mano, sentimos una vibración y escuchamos un sonido muy grave. Cuando se repitió por segunda vez no tuvimos duda ¡se trataba de un avetoro! Su sonido se repitió cada poco tiempo pero no pudimos localizarlo ya que nos encontrábamos en una zona de carrizo muy densa y además se le puede escuchar desde muy lejos.

Después de comer nos dirigimos a Alcazar de San Juan. Allí se concentraban un gran número de ruidosas gaviotas pero entre ellas pudimos distinguir al fumarel común y al cariblanco. En el agua encontramos muchas especies de acuáticas entre las que destacamos a la malvasía cabeciblanca.

fumarel común

La siguiente parada fue la Laguna del Pueblo, de Pedro Muñoz. Allí nos entretuvimos, sobretodo, persiguiendo a los papamoscas cerrojillo y los mosquiteros musicales que se concentraban en los árboles de las orillas.
Ya bien entrada la tarde nos dirigimos a nuestra última parada la laguna de “Manjavacas”. La concentración de flamencos y  especies limícolas que había en esta laguna era espectacular. A pesar del contraluz que había en la zona donde estuvimos pudimos apreciar una gran diversidad de especies de limícolas: combatientes, archibebes, correlimos menudo y común, chorlitejo grande, chico y patinegro, y un largo etcétera.
Y así, con 84 especies diferentes de nuestra avifauna, terminó nuestro día por “La Mancha Húmeda”

* puede consultarse el listado de especies detectadas en los comentarios de esta misma entrada

miércoles, 14 de enero de 2015

Pajareando por el Alto Rey

La sierra de Alto Rey, localizada al noroeste de la provincia de Guadalajara, es una de las estribaciones montañosas del Sistema Central. Al igual que su vecina sierra de Ayllón, al el oeste, destacan sus formaciones y plegamientos de roca pizarra. Se extiende, de oeste a este, desde el río Sorbe hasta el Bornova y, de norte a sur, desde el río Pelagallinas hasta el Cristóbal. Linda al norte con la sierra de Pela, al oeste con la sierra de Ayllón, al este con la sierra de la Bodera y al sur con la sierra Gorda. En esta sierra se encuentra el pico Alto Rey (1858 msnm) donde se levanta la ermita del Santo Alto Rey y unas antenas militares. Este pico será el objetivo de la jornada de montaña que hemos planificado para el día 3 de enero.

vista panorámica desde la cima del Pico del Alto Rey (1858 msm), desde donde se vislumbra a su hermano Ocejón (izquierda) y las cumbres nevadas de la vecina Sierra de Guadarrama (derecha)

bastante más lejos el Pico Moncayo, ya en tierras aragonesas

El punto de encuentro de todos los asistentes es el aparcamiento de la estación de tren de Guadalajara y desde ahí decidimos qué tres coches llevan a los montañeros. Salimos a las 8:30 am, hacemos una breve parada en la presa del Embalse de Alcorlo para intentar localizar algún ave acuática, pero nos tenemos que conformar con un buitre leonado posado en un cortado detrás de nosotros y un airecito serrano que nos hace correr a los coche y proseguir. Llegamos a las estribaciones de la sierra y aparcamos los coches en el inicio de una pista forestal que será el inicio de la ascensión.

Nada más bajar, todo ilusionados, vimos algunos ejemplares de verderón serrano y otros fringílidos... ¡comienza bien la caminata!. A los pocos metros en una parcela con un corral de ovejas observamos a placer un bandito de verderón serrano y algunos zorzales charlos. Al poco entramos en el pinar donde la buena climatología se une al constante trinar de los pájaros que hace que parezca primavera. Multitud de verderón serrano, otros fringílidos y aves forestales como trepador azul, picapinos, carbonero garrapinos. Poco a poco la pendiente va siendo más exigente pero sin dificultad, vamos sorteando planchones de hielo en las umbrías y dejamos el pinar para salir a un paisaje abierto donde predominan las herbáceas, castigadas por las nieves y el viento, y por último la roca desnuda nos indica que estamos cerca de llegar a la cuerda que nos llevará a otra pequeña ascensión para llegar a la ermita.

en las castigadas cumbres de la sierra del Alto Rey apenas crecen pastizales y algunos enebros rastreros, cuyos frutos hacen las delicias de bandadas de zorzales

A escasos 200 metros de coronar paramos para observar la actividad que mostraban un grupo de zorzales, entre ellos algunos zorzales reales muy esquivos que hacía que las observaciones fueran fugaces entre los arbustos; y al lado apareció un ejemplar de acentor alpino (primer avistamiento para casi todos los participantes en la provincia de Guadalajara). Hicimos una parada para tomar un pequeño tentempié en la ermita, al resguardo del frío viento, observando a nuestros pies un precioso paisaje con la visión del Pico Ocejón al oeste, el Moncayo al este, y al norte, muy a lo lejos, la Cordillera Cantábrica.

Ya con las fuerzas repuestas descendemos por la misma ruta sin paradas hasta los coches y decidimos ir a comer a la laguna de Somolinos; la recorrimos por la orilla y observamos un cormorán grande adulto y una garza real posada en un tronco en el agua. Decidimos recorrer dos barrancos con unas grandes moles calizas y allí tuvimos la suerte de observar de maravilla (incluso fotografiar) dos ejemplares de acentor alpino, chovas piquirrojas y también un ejemplar juvenil de buitre leonado con una marca alar.

grupo recorriendo los barrancos de la Sierra de Pela

ejemplar de chova piquirroja

uno de los protagonistas de la excursión, el acentor alpino

Oscurece y llegamos a los coches, recogemos los prismáticos y decidimos ir a tomarnos un café en Hiendelaencina. Una estupenda jornada con una compañía perfecta y un listado de 41 especies, el cual puede verse en los comentarios de esta misma entrada.


foto de grupo en la cima del Alto Rey

viernes, 13 de diciembre de 2013

Viaje ornitológico a Extremadura

El pasado puente de diciembre lo pasamos en Extremadura, en lo que fue un estupendo viaje ornitológico, donde además de pajarear tuvimos tiempo de visitar distintos ambientes, paisajes y pueblos de esta región.

Viernes 6 de diciembre
Las dehesas y lagunas de la comarca del Campo Arañuelo amanecían cubiertas por una densa niebla que daba al campo un aire de misterio; las bajas temperaturas hacían que la niebla se congelase sobre cualquier superficie, cubriendo todo de una bonita cencellada.

"ciervos en la niebla" a la entrada de Monfragüe

A nuestra llegada al Parque Nacional de Monfragüe, la Portilla del Tiétar permanecía oculta bajo un velo blanco que apenas dejaba imaginar la silueta de los buitres leonados sobre los farallones de roca. Afortunadamente, ya bien entrada la mañana empezó a levantar la niebla, lo que nos permitió disfrutar de varias observaciones interesantes en distintos miradores del parque; entre éstas, destacar al águila perdicera (Hieraetus fasciatus), halcón peregrino (Falco peregrinus), buitres negros (Aegypius monachus) y un fugaz gavilán (Accipiter nisus) que cruzó ante nuestros ojos en una zona de pinar con un estornino entre sus garras.

pajareando en el conocido mirador de "El Salto del Gitano", imponente farallón de cuarcita sobre el río Tajo que alberga un gran número de especies de aves rupícolas, entre las que destaca la gran cantidad de buitres leonados (Gyps fulvus)

buitre leonado sobrevolando las dehesas de Monfragüe

Después de contemplar la inmensa extensión de dehesas y bosque mediterráneo desde lo alto del castillo de Monfragüe, nos dirigimos de vuelta a la Portilla del Tiétar con la esperanza de ver al búho real (Bubo bubo), al cual solo pudimos escuchar al caer la noche. A cambio, pudimos ver una nutria (Lutra lutra) que nadaba Tiétar arriba y que, aunque con poca luz, pudimos distinguir y disfrutar durante un momento.

Sábado 7 de diciembre
Al despertar y abrir las ventanas… ahí estaban de nuevo la niebla y el frío, cubriendo los campos y las calles de los pueblos del Campo Arañuelo. Sin embargo, las altas presiones y la inversión térmica hacían que, según nos dirigíamos hacia las zonas de raña y pie de sierra de la comarca de La Vera, la niebla quedara atrás, sumida en el valle del Tiétar, formando un bonito mar de nubes.
Este día lo dedicamos a la montaña; ascendimos desde el pintoresco pueblo serrano de El Guijo de Santa Bárbara hasta el castro celtíbero de Pimesaillo, para después descender y volver a subir hasta la ermita-refugio de Nuestra Señora de las Nieves.

ermita-refugio de Nuestra Señora de las Nieves, en el sector occidental de Gredos

En esta ruta disfrutamos de los paisajes del sector occidental de Gredos y pudimos ver algunas especies típicas de estos ambientes montanos, como el águila real (Aquila chrysaetos), escribanos montesinos (Emberiza cia) o bisbitas alpinos (Anthus spinoletta); pero las que sin duda despertaron mayor admiración fueron las cabras montesas (Capra pyrenaica victoriae), que desde la seguridad de las crestas y peñas nos vigilaban a relativa corta distancia, ocupadas en los amoríos propios de esta época del año.

macho de cabra montés vigilante desde su atalaya

al ponerse el sol y caer la noche, el cárabo (Strix aluco) reclamaba su territorio desde la lejanía del robledal

Domingo 8 de diciembre
Para no variar, la niebla volvía a ser protagonista por la mañana en las zonas bajas, por lo que nos dirigimos a las inmediaciones del pueblo serrano de Garganta la Olla, en la comarca de La Vera, donde disfrutamos de un agradable paseo a orillas de la Garganta Mayor.

rincón de la Garganta Mayor, en las cercanías de Garganta la Olla

Una vez entrada la mañana y levantada la niebla nos dirigimos de vuelta al Campo Arañuelo, para dedicar el día a pajarear en las numerosas charcas y lagunas que cubren los campos de esta comarca.
En el “charco salado” disfrutamos de un buen número de anátidas, entre ellas silbones (Anas penelope), cucharas (A. clypeata), cercetas (A. crecca) o porrones europeos (Aythya ferina); además de distintas especies de ardeidas, como la garza real (Ardea cinerea), garceta común (Egretta garzetta) o garceta grande (E. alba). De aquí nos dirigimos al embalse de Arrocampo, donde, entre otros, se dejaron ver una bonita águila pescadora (Pandion haliaetus) y varios elanios (Elanus caeruleus).

calamón (Porphyrio porphyrio) en el Embalse de Arrocampo

Por último, y para poner el broche final al viaje, nos acercamos a la charca de “Lugar Nuevo”, en las inmediaciones del Embalse de Valdecañas, donde disfrutamos de algunos bandos de grullas (Grus grus) volando a escasos metros sobre nosotros.

grupo de grullas en las inmediaciones del Embalse de Valdecañas

Un buen viaje a uno de los paraísos ornitológicos de Europa, del que nos llevamos una buena lista de especies y sobre todo buenos recuerdos y momentos compartidos…

foto de grupo en el castro celtíbero de Pimesaillo


* puede consultarse el listado de especies detectadas en los comentarios de esta entrada

martes, 26 de noviembre de 2013

marzo trae las hojas, y noviembre las despoja

El pasado 16 de noviembre hicimos un itinerario por el quejigar del término de Yela en la vertiente Norte, asomándonos al balcón que nos deja descubrir el caserío de Cívica y una buena parte del Río Tajuña. El bosque ya viste sus colores dorados y ocres de los quejigos, chopos y demás caducifolios que destacan con los verdes de las encinas y los pinos de repoblación de Barriopedro. El día frío pero con muy bonita luz nos dejó tomar algunas panorámicas del entorno.

el valle del Tajuña ya viste sus mejores galas otoñales

aunque un poco tardío, buen año de setas. ¿alguien se anima con la identificación de esta?

La lluvia del día anterior había ablandado el terreno, dejando ver rastros de distintos mamíferos: tejón, jabalí, zorro, corzo, ciervo y posiblemente garduña. En cuanto a las aves mucho fringílido, y en los vallejos, mitos, currucas, páridos y petirrojos; y al fondo con el eco del valle los amoríos de una pareja de cuervos.

Después de un par de horitas de caminata nos fuimos a revisar, limpiar y cerrar las cajas-nido de la zona de Ledanca, donde recogimos una caja para reparar el tejado. Desde allí nos fuimos a la zona del Barranco del Lobo, donde teníamos trabajo, pues tuvimos que retirar otras cuatro cajas debido al ataque del picapinos; habrá que sustituir sobre todo el suelo y forrarlo con malla pues ha aprendido a colgarse boca abajo y picar el fondo.

Para finalizar la jornada, pudimos observar un esmerejón persiguiendo a unos pajarillos casi a ras de suelo como un proyectil, un grupo de cornejas posadas en el suelo a poca distancia y a lo lejos un bando de grullas y el sonido de unas chovas piquirrojas.

dos aventureros en los quejigares de Barriopedro y Brihuega

Cuando regresábamos empezó a llover fuertemente pero no impidió que termináramos nuestro trabajo y ahora ya en el taller de reparación, con más tranquilidad, las arreglaremos y colocaremos en su lugar para la primavera siguiente (algunas de las cajas ya llevan instaladas 14 años).

lunes, 8 de julio de 2013

Resultados Maratón Ornitológico

A continuación los resultados del I Maratón Ornitológico que se llevó a cabo en la provincia de Guadalajara. Participaron 16 personas, repartidas en 4 equipos, que en total detectaron 143 especies. Y el equipo ganador fue… (redoble de tambores): “Los Ornitorreznos”

Equipo: “Los Ornitorreznos”
nº especies detectadas: 120
km recorridos: 385
especies/km: 0,311

Equipo: “Los Tres Mosquiteros”
nº especies detectadas: 109
km recorridos: 265
especies/km: 0,411

Equipo: “Reyezuelos Impetuosos”
nº especies detectadas: 96
km recorridos: 235
especies/km: 0,408

Equipo: “Los Calandrios del Torote”
nº especies detectadas: 86
km recorridos: 245
especies/km: 0,351

recorridos realizados por los distintos equipos

jueves, 13 de junio de 2013

"Los Tres Mosquiteros" en el Maratón

A continuación, la crónica de la jornada maratoniana del equipo de "Los Tres Mosquiteros":

Con pocas horas de sueño y muchas ganas de pasar un estupendo día de campo nos poníamos en marcha. Pasaban unos minutos de las seis de la mañana cuando llegamos a nuestra primera parada, la Reserva Ornitológica de Azuqueca, donde nos daba la bienvenida un extraordinario concierto de aves. Desde fuera de la reserva, al otro lado de la valla, empezamos a “tachar” especies, algunas de las cuales no volveríamos a cruzarnos en todo el día, como el porrón común, el avetorillo, el martinete, o el andarríos chico…

De ahí partimos hacia la Campiña; en el extraordinario mar de cereal y barbechos que inunda el extremo occidental de la provincia se dejaron ver y escuchar avutardas, sisones, aguiluchos cenizo y pálido, cogujadas comunes, terreras, collalbas grises, etc.; mientras que cigüeñas blancas, cernícalos primillas, aviones comunes, golondrinas y vencejos sobrevolaban los campanarios y tejados de los pueblos de esta comarca.

campos de cereal en la campiña de Guadalajara; al fondo el pico Ocejón

macho de cernícalo primilla (Falco naumanni)

La siguiente parada fue en las lagunas de Beleña, donde esperábamos “tachar” anátidas y limícolas. Aunque las lagunas estaban llenas, la abundante vegetación acuática impedía ver los “bichos” que descansaban sobre la lámina de agua. Esperábamos más, aunque no obstante detectamos alguna especie que seguía sumando a nuestra lista, como un archibebe común, avefrías, varios aguiluchos laguneros y… a destacar, una garceta grande…

la "laguna grande" de Beleña

el triguero (Emberiza calandra) fue seguramente la especie que más veces detectamos a lo largo del día; su estrepitoso canto nos acompañó desde el amanacer hasta el anochecer

Ya era medio día, el hambre apretaba y el cansancio se empezaba a sentir… Tras un tentempié nos pusimos camino a los pinares próximos a Cogolludo, donde detectamos carbonero y herrerillo común, no así sus primos garrapinos y capuchino, que nos dieron plantón… en cambio si aparecieron el reyezuelo listado, agateador común y trepador azul.
Pusimos rumbo a Jadraque haciendo un rodeo para pasar por el embalse de Alcorlo donde nos sorprendió encontrar varias gaviotas sombrias. Los aviones comunes y roqueros volaban próximos a la presa del embalse y los cortados aledaños, desde donde les observaba un roquero solitario apostado en su atalaya…

Necesitábamos un descanso, así que paramos a comer y reponer fuerzas a la sombra de un quejigar en un pequeño barranco cercano al río Bornova. Algún intercambio de mensajes por el móvil con otros equipos mantenía la rivalidad, por lo que aún comiendo no dejamos descansar a los sentidos; águila real, currucas mosquitera, mirlona y cabecinegra, mosquitero papialbo, etc. se dejaron ver u oír en esta zona.


De nuevo en ruta, una parada en las parameras próximas a La Toba nos deparaba alguna otra sorpresa; en un barranco cubierto por tomillares y arbustos espinosos Javi aseguraba haber escuchado un escribano hortelano; montamos el telescopio, apuntamos a un espino a unos doscientos metros y allí estaba “dejándose la garganta” (mejor dicho la siringe) desde lo alto de su cantadero.

detectando "bichos" en las parameras de La Toba

Ya en Jadraque volvimos a toparnos con el río Henares, en cuyos dominios habíamos comenzado la ruta hacia ya varias horas y varios kilómetros río abajo. Cogimos “carretera y manta” hasta llegar al Río Dulce donde se dejó ver el mirlo acuático, vencejo real, chovas piquirrojas, grajillas, alimoche, además de los omnipresentes buitres leonados.

paseando por el río Dulce

En los páramos de Torremocha de Jadraque hicimos una parada para intentar detectar a la alondra ricotí, pero no hubo suerte. De ahí pusimos rumbo a Yela, para dedicarle un buen rato a los quejigares de Barripedro y Brihuega, donde esperábamos detectar alguna rapaz forestal como el gavilán, el azor o el águila calzada, que se nos resistieron.

El sol ya estaba cayendo, llevábamos unas catorce horas pajareando sin descanso y cada vez era más complicado sumar nuevas especies a la lista. El día siguiente tocaba anillar en Brihuega así que nos dirigimos rumbo a El Borbotón, donde finalizaba nuestro recorrido y, donde mientras preparábamos todo para el anillamiento del día siguiente, tachamos nuestras últimas especies: escribano montesino y zorzal charlo. Ya con el sol puesto tras el horizonte y con la luz yéndose esperábamos el canto de algún autillo, mochuelo o chotacabras, que sin embargo no aparecieron.

Al finalizar el maratón, mientras compartíamos empanada, tortilla, filetes, etc. junto a los “Reyezuelos Impetuosos”, repasábamos el listado para sacar el total de especies detectadas por nuestro equipo: 107, 108… al final 109 especies en 265 km. recorridos. El día llegaba a su fin, dejando atrás una estupenda jornada de pajareo, recorriendo los maravillosos rincones de la provincia de Guadalajara.